Delitos de Sangre
Magaly les tráe las historias más conmovedoras de crímenes de la vida real. Aquí todos somos una familia, y juntos aprénderemos a protegernos y observar señales de peligro y a manternernos fuera de él. Estare hablando de historias que han ocurrido alredor del mundo, siempre guardando mucho respeto a las víctimas.
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Delitos de Sangre
La Maldición De La Lotería: Abraham Shakespeare
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Si mañana te cayeran 30 millones de dólares, ¿te sentirías libre… o vigilado? Nos metemos en el caso real de Abraham Shakespeare, un hombre de Lakeland, Florida, que pasa de una vida sencilla a convertirse en ganador de la Lotería de Florida y, sin buscarlo, en un blanco para peticiones, “amistades” repentinas y conflictos que lo desgastan por dentro.
Contamos cómo la fama local cambia la relación con su comunidad, cómo la generosidad se vuelve una trampa cuando nadie acepta un “no”, y cómo incluso un compañero termina llevándolo a tribunales con una acusación que pone su premio en juego. En medio de ese cansancio aparece Doris “Didi” Moore, una figura que se presenta como apoyo y solución, pero que va ganando acceso a sus finanzas, su entorno y su narrativa personal.
También seguimos el giro clave: la desaparición, los mensajes de texto que no suenan a él, las llamadas destinadas a calmar a la familia y el trabajo detectivesco que detecta patrones, rastrea teléfonos y usa colaboración para romper una historia sostenida con mentiras. El final es tan inquietante como revelador, y deja una lección clara sobre educación financiera, límites, privacidad y seguridad personal para ganadores de la lotería.
Si te interesan los crímenes reales, las estafas y el lado oscuro de la fortuna, acompáñanos hasta el final. Suscríbete, comparte el episodio y déjanos una reseña: ¿tú le contarías a alguien si ganaras la lotería?
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La Pregunta Que Lo Cambia Todo
SPEAKER_04Si mañana te ganaras millones de dólares en la lotería, ¿cuántas personas crees que te llamarían porque te quieren y cuántas porque quieren algo de ti? Abraham Shakespeare pensó que ganar la lotería sería el final de sus problemas, pero la realidad es que fue el principio de una pesadilla de la que nunca despertó. Hola mi gente, bienvenidos a su canal Delitos de Sangre. Yo soy Magaly, gracias por acompañarme hoy. Si no lo has hecho todavía, suscríbete para que no te pierdas cuando publico un nuevo video. He estado bien ocupada estos días, mi gente, discúlpeme. Pero antes de que llegaran los millones, antes de que apareciera sosteniendo un cheque gigante en la televisión, antes de las demandas, las noticias y toda la tensión que vino después, Abraham Shakespeare era simplemente otro hombre tratando de salir adelante en Lakeland, Florida. Lakeland no era Beverly Hills, no era Miami. Era una ciudad trabajadora del condado de Polk donde la mayoría de la gente se levantaba temprano, iba a trabajar y hacía lo que podía para pagar las cuentas y mantener a su familia. Allí nació Abraham Lee Shakespeare, 24 de abril de 1966. Y la verdad es que su historia no comenzó con riqueza, ni con oportunidades extraordinarias, ni con una vida fácil. Su padre trabajaba recogiendo cítricos, un trabajo duro, físico, y mal pagado, y la realidad económica de la familia era la misma. de muchas familias trabajadoras del centro de Florida. Se trabaja mucho para apenas mantenerse a flote. La escuela nunca terminó de encajar con él. Tuvo dificultades académicas importantes y con el paso de los años abandonó sus estudios y llegó a la adultez con una capacidad limitada para leer y escribir algo que después tendría un gran peso en la forma en que manejó su fortuna y en la facilidad con la que otras personas pudieron influenciarlo. Deja la escuela limitó muchas oportunidades que pudo haber tenido más adelante. Sin estudios universitarios y sin una carrera profesional, pasó años haciendo los trabajos que aparecían. Si había que limpiar, limpiaba. Si había que cargar mercancía, cargaba mercancía. Si había que pasar horas bajo el sol haciendo trabajo físico, lo hacía. Hay que pagar las cuentas, hay que comer. Y él tenía un hijo, tenía responsabilidades que cumplir y la vida sigue avanzando. Y aunque nunca llegó a vivir con comodidad económica, quienes lo conocían recuerdan que no era una persona que se pasara la vida quejándose. De hecho, algo que aparece constantemente cuando uno lee entrevistas de vecinos, de familiares y de amigos, Abraham era una persona bastante tranquila, no era particularmente hablador, no era el alma de la fiesta, no era alguien que buscara llamar la atención. Era más bien un hombre reservado y quizá por eso resulta tan fácil imaginarlo caminando alrededor del lago Hollingsworth, uno de los lugares que más le gustaban en Lakeland, porque Abraham tenía una costumbre que compartimos muchos y eso es soñar despierto. Le gustaba caminar por esa zona, mirar el agua y mientras caminaba veía las casas frente al lago, las embarcaciones, los patios bien cuidados y se imaginaba cómo sería vivir sin estar preocupado constantemente por el dinero. Él no estaba soñando con mansiones en Hollywood, ni con jets privados, ni con convertirse en una celebridad. Abraham más bien soñaba con estabilidad, con una casa bonita, con no tener que preguntarse si el dinero iba a alcanzar para cubrir todas las cuentas del mes. Y aunque hoy muchas personas recuerdan a Abraham como el hombre que ganó millones, quienes lo conocieron antes de la fama recuerdan algo diferente. No era un hombre perfecto, no era un santo o alguien sin errores, porque los Y también hubo tropiezos con la ley, pero todos recuerdan a un hombre generoso, a veces demasiado generoso, un hombre que compartía lo poco que tenía, incluso cuando él mismo estaba pasando necesidades. Y esa es una parte importante de esta historia, porque cuando Abraham se hizo rico, no se convirtió de repente en alguien que regalaba dinero. Esa tendencia ya existía. La diferencia era que antes compartía 20 dólares y ahora podía compartir cientos de miles. Y eso cambia absolutamente todo. Abraham llevaba años imaginando cómo sería una vida mejor. Lo que no sabía era que estaba a punto de conseguir exactamente lo que había pedido y que esa bendición terminaría convirtiéndose en el peor problema de su vida. Ahora bien, para el año 2006, Abraham tenía 40 años y seguía viviendo una vida bastante sencilla. Trabajaba realizando entregas junto a otros compañeros en rutas de distribución de alimentos y pasaba gran parte de sus días exactamente como millones de otros estadounidenses y del mundo lo pasamos, levantándonos temprano, trabajando horas largas y tratando de salir adelante. No era la vida que soñaba, pero esa era la vida que tenía. Intentaba estar presente en la vida de su hijo, intentaba verlo varias veces a la semana y llamarlo cuando no podía estar con
Dos Boletos Y Un Golpe De Suerte
SPEAKER_04él. Y esto nos lleva al miércoles 15 de noviembre de 2006. Aquella mañana, Abraham estaba trabajando junto a un compañero llamado Michael Ford. Ambos realizaban entregas de carne a restaurantes de comida rápida y en algún momento del recorrido hicieron una parada en una tienda de conveniencia en Frost Proof, una pequeña ciudad al sur de Lakeland. Y Michael se bajó para comprar algunas cosas para el camino. Pero antes de entrar, Michael le preguntó a Abraham si quería algo y Abraham respondió algo tan normal tan rutinario y tan poco importante en aquel momento que ninguno de los dos volvió a pensarlo. Tráeme dos minutos. billetes o dos boletos de la lotería. Eso fue todo, dos boletos, nada más. Y lo curioso es que, según varias versiones de esta historia, Abraham solamente llevaba cinco dólares en el bolsillo ese día. Cinco. Dos se fueron en los boletos y los otros tres se los regaló a una persona sin hogar que estaba cerca de la tienda. Es un detalle pequeño, pero cuando uno mira todo lo que ocurrió después, resulta imposible no detenerse ahí por un momento, porque habla muchísimo de quién era Abraham como persona. Esa noche cuando Abraham regresó a su casa y encendió el televisor para ver los resultados de la Lotería de Florida, todavía era el mismo hombre que había despertado esa mañana para irse al trabajo. Lo que no sabía era que en cuestión de minutos estaba a punto de convertirse en uno de los hombres más famosos de todo Lakeland. Y sin darse cuenta, también estaba a punto de convertirse en un blanco para personas que ni siquiera conocía todavía. La realidad es que aquella noche Abraham probablemente prendió el televisor sin esperar absolutamente nada porque así es como funciona la lotería para nosotros la mayoría de las personas. Compramos el boleto, lo ponemos en un bolsillo, lo ponemos en la mesa y cuando llegan los números casi siempre descubres que no ganamos nada. Pero esa noche para Abraham sí fue diferente. Los números comenzaron a aparecer y Abraham empezó a mirar el billete. Primero salió el 6, después el 12, luego el 13, el 34, el 42 y finalmente el número 52. En algún momento, entre esos números, la realidad tuvo que sentirse extraña, porque una cosa es acertar uno o dos, eso le pasa a mucha gente, pero cuando uno sigue mirando y siguen coincidiendo, llega un momento en que el corazón empieza a acelerarse, donde vuelves a ver el boleto, donde lo revisas pensando que está mal, y ahora tenía en las manos un boleto ganador de 30 millones de dólares. Yo ni siquiera sé si uno puede procesar una cifra así en un momento. Porque una cosa es escuchar una cantidad y la otra es entender que tu vida acaba de cambiar para siempre. Que todas las preocupaciones económicas que habíamos tenido durante décadas acaban de desaparecer. Y cuando la noticia se confirmó, eso fue exactamente lo que pensó Abraham. Y honestamente, después de conocer cómo había sido su vida, uno entiende perfectamente por qué pensó eso. Todo lo que había conseguido en la vida había sido trabajar Así que para él, aquellos 30 millones representaban algo mucho más que una cifra grande. Representaban descanso, estabilidad, seguridad y la posibilidad de respirar por primera vez en mucho tiempo. Cuando Abraham fue a reclamar el premio, en ese momento estaba sonriendo, estaba feliz y honestamente, ¿quién no lo estaría? Durante la ceremonia, apareció frente a las cámaras sosteniendo el famoso cheque gigante. Y Abraham dijo después algo que se volvería casi irónico. Dijo, Now I don't have to struggle anymore. Ya no tengo que luchar más. La noticia se regó como pólvora por Lakeland y honestamente eso era inevitable. Lakeland no era una ciudad enorme donde la gente pasa desapercibida. Mucha gente sintió que uno de los suyos había ganado. Muchos conocían a Abraham, quizás no personalmente, pero conocían quién era. Eran esas historias que hacen que la gente sonría. La historia del hombre común que finalmente recibe un golpe de suerte. La gente estaba feliz por él o al menos eso parecía al principio. Los periódicos querían entrevistar, Las estaciones de televisión querían hablar con él. Todo el mundo quería escuchar la historia del hombre que pasó de pobre a millonario de la noche a la mañana. Y Abraham se convirtió en una especie de celebridad local. Y por un momento, todo parecía perfecto. La vida por fin le había sonreído.
La Fama Local Y El Dinero Real
SPEAKER_04Ahora bien, aquí hay un detalle importante porque aunque el premio anunciado es de 30 millones de dólares, eso no significa que Abraham recibió 30 millones completos en su cuenta bancaria. Como ocurre cuando alguien gana grande en la lotería, el gobierno quiere su parte. Y Abraham tenía la opción de recibir pagos distribuidos durante años o podía aceptar una suma única inmediata y Abraham escogió el pago único. Así que después de impuestos, la cantidad terminó siendo aproximadamente 17 millones de dólares, que sigue siendo muchísimo dinero, una cantidad que la mayoría de las personas jamás verá reunida en su cuenta de banco. Abraham comenzó haciendo cosas bastante razonables. Pagó deudas, se puso al día con las obligaciones de la manutención, comenzó a asegurar el futuro de su hijo, ayudó a su mamá y por primera vez pudo mirar propiedades que antes solamente observaba desde afuera porque como les mencioné anteriormente una de las cosas que mucha gente recuerda de Abraham es que le gustaba caminar por el área del lago Hollingsworth ver las casas bonitas frente al agua y como cualquier persona que ha pasado dificultades económicas a veces imaginaba cómo sería vivir en un lugar así y ahora podía permitírselo así que compró una casa bellísima en una comunidad exclusiva de Lakeland una propiedad de aproximadamente 3.800 pies cuadrados, una casa de dos pisos valorada alrededor de un millón de dólares. Tenía cuatro habitaciones, cuatro baños, tenía piscina, tenía todo lo que uno puede esperar después de ganar una fortuna. Y por primera vez en mucho tiempo parecía que Abraham estaba viviendo la vida que siempre había soñado. Y aquí es donde mucha gente esperaba una transformación. Esperaban que Abraham se convirtiera en otra persona, que empezara a actuar diferente, que se olvidara de dónde venía. Pero eso nunca ocurrió. Abraham seguía comiendo en los mismos lugares, seguía pasando tiempo con la misma gente, seguía recogiendo monedas del suelo cuando las veía. Hasta cuando le preguntaron sobre asesores financieros, Abraham básicamente respondió que no creía necesitarlos, que podía manejar el dinero por sí mismo, pensaba que tenía suficiente disciplina, pensaba que seguiría siendo el mismo hombre de siempre. Y en realidad tenía razón en una cosa, él siguió siendo el mismo. El problema fue que mientras Abraham seguía siendo el mismo, las personas a su alrededor comenzaron a cambiar y no tardaron mucho. Porque mientras Abraham veía un sueño cumplido, otras personas empezaban a ver algo muy diferente. Empezaban a ver acceso, oportunidad, empezaban a ver dinero. Porque esa es la parte engañoso. Una cosa es tener dinero y otra muy distinta es tener dinero cuando todo el mundo sabe que lo tienes. Y lo que ocurrió después fue tan gradual que probablemente Abraham ni siquiera se dio cuenta al principio. De un momento a otro, Abraham se encontró viviendo algo que jamás había experimentado. Ya no era él quien buscaba a la gente. Ahora era la gente que lo buscaba a él. constantemente algunos reportes incluso describieron filas de personas esperando para hablar con él imagínate eso tú te ganas la lotería pensando que vas a tener tranquilidad y terminas con personas haciendo fila para pedirte dinero día tras día semana tras semana mes tras mes su teléfono no dejaba de sonar las solicitudes no dejaban de llegar Y al principio Abraham intentó ayudar a todo el mundo, pero la noticia empezó a correr. Y lo más triste es que al principio Abraham no veía nada malo con lo que estaba haciendo, porque si uno mira, su historia tiene sentido. Él sabía lo que era no tener nada, sabía lo que era que le cortaran la luz, sabía lo que era deber dinero, lo que era no poder ayudar a tu familia. Así que cuando empezó a recibir llamadas de personas diciéndoles que estaban perdiendo la casa, Abraham sacaba la chequera y ayudaba. Le dio dinero a familiares. a amigos, pagó tratamientos médicos, pagó como 20 funerales, pagó hipotecas, le mandó dinero a prisioneros a la cárcel, ayudó a personas a abrir negocios y muchas veces ni siquiera estaba ayudando a personas especialmente cercanas a él. Pero si le compraba un cajón familiar, otros familiares querían exactamente lo mismo. Si pagaba una deuda, aparecía alguien con una deuda aún más grande. Algunos no eran nada más que conocidos, otros eran conocidos de conocidos y otros simplemente aparecían porque habían escuchado que Abraham Shakespeare tenía millones de dólares y con el tiempo empezó a desarrollarse una dinámica muy peligrosa y mientras más corría la voz, más personas aparecían. Personas que no había hace años, personas que de repente tenían una emergencia, personas que tenían un proyecto, personas que necesitaban dinero urgente. Pero hay un problema con eso porque cuando uno ayuda a una persona aparecen dos Cuando ayudas dos, aparecen cinco. Y cuando ayudas a cinco, aparecen veinte. Y eventualmente llega un punto donde nadie está pensando en ti, en lo que tú necesitas. Todo el mundo está pensando en lo que necesita de ti. Y poco a poco, Abraham empezó a darse cuenta de algo. Las personas no estaban celebrando su buena suerte. Muchas estaban calculando cuánto podían obtener Y esto empezó a desgastarlo muchísimo, porque él no era un hombre acostumbrado a decir que no. Y mientras Abraham intentaba ayudar a medio mundo, su cuenta bancaria comenzó a bajar más rápido de lo que imaginaba. La gente ya no le pedía ayuda como un favor, empezó a exigirla. Y hay una diferencia enorme entre ambas cosas, porque una cosa es ir y decirle, mira Abraham, estoy pasando por un mal momento, ¿crees que me puedes ayudar? actuar como si ese dinero también te perteneciera a ti. Poco a poco Abraham comenzó a sentirse atrapado y cuando intentaba decir que no, las personas se molestaban como si el problema fuera él, como si Abraham tuviera la obligación de repartir su fortuna. Abraham era demasiado bueno para decir que no y eso terminó convirtiéndose en uno de sus mayores problemas. Los mismos que recibían ayuda rara vez devolvían el dinero. Los préstamos mágicamente eran regalos. Los asesores que finalmente comenzaron a trabajar con él les recomendaron que si iba a seguir ayudando a las personas que dejara de regalar dinero, que lo prestara, que hiciera acuerdos, que pusiera fecha, que documentara las transacciones, porque si seguía regalando dinero al ritmo que iba, eventualmente se iba a quedar sin nada. Y Abraham escuchó ese consejo, pero el resultado fue peor de lo que esperaba, porque cuando Abraham preguntaba cuándo le iban a pagar, muchas veces recibía respuestas que lo dejaban frío. Algunas personas básicamente le decían, tú tienes millones, ¿para qué quieres que te devuelva nada? Y la verdad es que la mayoría de las personas nunca habían tenido la intención de devolverle nada. Muchos le respondían con excusas, otros simplemente desaparecían y algunos se enojaban. Como si Abraham fuera el malo por pedir lo que era suyo. Imagínense esa situación. Te ayudas a alguien, le prestas miles de dólares y cuando intentas recuperar una parte, te dicen que eres egoísta, que tú eres millonario, que no necesitas el dinero que deberías dejarlo pasar. Poco a poco, Abraham empezó a mirar a su alrededor y preguntarse quién realmente lo apreciaba, quién era amigo suyo y quién era amigo de su dinero. Y esa pregunta cada vez se volvió más difícil de responder. Con el paso de los meses, la presión comenzó a afectar a Abraham emocionalmente. Ya no podía caminar tranquilo por Lakeland, no podía ir a una tienda sin que nadie lo reconociera, o tener una conversación normal porque tarde o temprano terminaban hablando de dinero. Todos necesitaban algo. Y antes de que Abraham pudiera entender lo que estaba pasando, su vida ya no giraba alrededor de los millones que había ganado. Empezaba a girar alrededor de las personas que querían una parte de ellos.
Favores Que Se Vuelven Exigencias
SPEAKER_04Y Abraham comenzó a darse cuenta de una realidad muy amarga. El premio que había imaginado como la solución de todos sus problemas estaba creando problemas completamente nuevos. Pero si las peticiones constantes de dinero ya estaban agotando a Abraham, lo que ocurrió después terminó de destruir gran parte de la paz que le quedaba porque entre todas las personas que aparecieron alrededor de los millones, había una que estaba especialmente molesta, Michael Ford, el mismo hombre que estaba con Abraham, el día que compró los boletos ganadores. Y aquí es donde la historia toma un giro que nadie vio venir. Porque durante las primeras semanas después del premio, Michael parecía feliz por su amigo. Después de todo, llevaban años trabajando juntos, habían compartido rutas y horas de carretera, días enteros de trabajo. Pero poco a poco comenzó a surgir una versión completamente diferente de lo que había ocurrido aquella tarde en Frostproof. Porque según Michael, aquellos billetes de la lotería nunca habían sido de Abraham. Michael aseguró que aquel día él entró a la tienda como lo hacía habitualmente y compró varios boletos para él mismo y según su versión guardó esos boletos en el camión y más tarde esos boletos desaparecieron. Cuando Abraham apareció como ganador, Michael llegó a la conclusión de que su amigo le había robado los billetes de la lotería. Era una acusación gravísima y difícil de entender porque estamos hablando de boletos que en el momento de las supuesta sustracción no valían absolutamente nada porque nadie sabía que esos iban a ser los boletos ganadores. Pero Michael estaba convencido, o al menos eso decía, y no solamente estaba convencido, estaba dispuesto a ir a los tribunales a pelear por ellos. Imagínense el golpe para Abraham. Ella estaba lidiando con familiares, que estaba lidiando con préstamos, con personas exigiendo dinero, y ahora tenía que defenderse públicamente de una acusación que básicamente decía que toda su fortuna había sido robada. La La demanda rápidamente llamó la atención de los medios y de pronto Abraham No solamente era el hombre que ganó la lotería, sino que también era el hombre acusado de robarse los billetes ganadores. Durante meses, la batalla legal ocupó titulares en Florida y el caso se convirtió en un espectáculo público. La gente opinaba esto, los periódicos escribían lo otro, las estaciones de televisión hablaban del asunto, y mientras todo eso ocurría, Abraham veía cómo aspectos de su pasado eran arrastrados nuevamente a la luz. Errores cometidos años atrás, problemas con la ley, decisiones de juventud, todo era utilizado para intentar pintar una imagen determinada. La imagen de alguien que sería capaz de quedarse con algo que no le pertenecía. Y esto, por supuesto que le dolía, porque Abraham nunca se vio a sí mismo como una víctima, pero sí sentía que estaba siendo atacado. Y lo peor era que venía de alguien que había sido su amigo, de alguien que había estado allí desde el principio, que había trabajado con él, que había compartido innumerables horas en la carretera. Y creo que eso le tuvo que haber dolido bastante. Michael insistía que el dinero era suyo. Abraham insistía en que el boleto le pertenecía. Tenesía legítimamente y mientras los abogados discutían, el caso comenzaba a consumir tiempo, energía y dinero. Abraham nunca negó que hubiera pensado ayudar a Michael. De hecho, había considerado darle una cantidad importante de dinero simplemente porque habían sido amigos durante años. Pero para Michael eso no era suficiente. Él quería el premio. Todo el premio. Y mientras el caso avanzaba, los abogados de Abraham comenzaron a presentar evidencia de que Abraham llevaba años comprando lotería. Eso no era algo nuevo para él, ni una costumbre que apareció después del premio. Era algo que hacía regularmente, tanto así que llegaron a presentar bolsas con montones de boletos viejos que había comprado durante años. ¿Por qué no los votó? La defensa insistía en que si Michael realmente creía que los boletos eran suyos, ¿por qué no había dicho nada antes? hasta después de saber que eran ganadores. Y esa pregunta empezó a pesar mucho porque cuanto más se analizaban los hechos, más difícil resultaba sostener la teoría de que Abraham se los había robado. Finalmente, después de días de testimonios y deliberaciones, el jurado tomó una decisión. Le creyó a Abraham, la demanda fue rechazada, Michael perdió, Y legalmente quedó establecido que el premio pertenecía a Abraham Shakespeare. Aquí uno pensaría que eso sería un momento de alivio, que después de ganar el caso, Abraham finalmente podía respirar. Pero no fue así, porque mientras el tribunal le devolvía la razón, la experiencia lo dejó con un sabor amargo. Lo dejó con desconfianza, porque ahora ya no era solamente gente pidiéndole dinero. Ahora era gente intentando quitárselo. Y por primera vez, desde que ganó la lotería, Abraham empezó a decir que estaba cansado. Y que a veces desearía no haber ganado nunca. Porque la realidad es que la demanda le confirmó lo que venía sospechando desde hace tiempo. Que en realidad no todo el mundo estaba feliz por él. No todo el mundo quería verlo triunfar. Y no todo el mundo lo veía como Abraham. Muchos veían millones de dólares caminando. Y para ese momento ya Abraham llevaba tiempo bajo constante presión. Y hubo momentos en los que Abraham simplemente desaparecía por unos días. Y no era que estaba huyendo, sino era que se había ido. sentía que necesitaba respirar, necesitaba alejarse, escapar del ruido. Tomó un crucero en el Caribe, viajó, intentó despejarse, intentó recuperar algo de la tranquilidad que sentía antes de ganar la lotería. Pero el problema seguía esperándolo cuando regresaba porque el dinero seguía ahí y con el dinero seguían las personas. Greg Smith, uno de los amigos más cercanos de Abraham, recordaría después conversaciones que cuando uno escucha hoy son bien tristes porque según él, Abraham comenzó Comenzó a decir cosas que jamás había dicho antes, como que ya no disfrutaba de muchas cosas. Y en más de una ocasión comentó que deseaba volver a ser simplemente Abraham. No el millonario, no el ganador de la lotería, no el que aparecía en las noticias, sino Abraham, el hombre que podía caminar por Lakeland sin que nadie le pidiera nada, que podía hablar con alguien sin preguntarse qué querían de él, el hombre que sabía quiénes eran realmente sus amigos.
SPEAKER_03Y
SPEAKER_04justo.
Didi Moore Entra En Su Vida
SPEAKER_04Cuando Abraham estaba atravesando todo ese desgaste emocional, en ese momento de vulnerabilidad, apareció una persona que parecía diferente. Una persona que estaba estudiando cuidadosamente todo lo que estaba ocurriendo. Alguien que no le estaba pidiendo dinero, que no le estaba exigiendo nada, que parecía tener respuestas para todo, que le decía que entendía exactamente lo que él estaba viviendo, que aseguraba que podía ayudarlo a recuperar el control de su vida. Una Una persona que también entendió algo que muchos otros no habían entendido todavía. Que detrás de aquel hombre cansado, frustrado y cada vez más desconfiado, todavía quedaba mucho dinero. Su nombre... Era Doris Donegan Moore, aunque casi todo el mundo la conocía simplemente como Didi Moore. Y cuando Didi entró a la vida de Abraham, llegó como exactamente lo que él creía necesitar. Y ese es precisamente el tipo de persona que resulta más vulnerable a la manipulación. Porque cuando alguien lleva años luchando, cualquier persona que parezca traer soluciones puede convertirse rápidamente en alguien de confianza. Y para alguien que llevaba ya tiempo siendo tratado como un billetera ambulante, eso tenía que sentirse diferente. Diri era una empresaria local, una mujer alta, blanca, rubia, extrovertida y extremadamente segura de sí misma. Muy diferente a Abraham. Mientras él era reservado y callado, ella era habladora. Mientras él apenas tenía educación formal, ella sabía moverse en reuniones de negocio. Mientras él confiaba en la gente, ella parecía entender perfectamente cómo funcionaba el dinero. Según ella misma contaría después, Diddy conoció a Abraham mientras estaba trabajando en un supuesto artículo digital. sobre ganadores de la lotería y ella quería contar la historia del hombre que había pasado de la pobreza a tener millones de dólares. Cuando la gente imagina a un ganador de lotería, imagina fiestas, viajes, carros exóticos, lujos, pero eso no fue lo que ella encontró. Y en un momento Diddy le preguntó si se cansaba de que la gente le pidiera dinero y la respuesta de Abraham fue que sí. Porque la realidad es que Abraham nunca había aprendido a decir que no y las personas alrededor de él lo sabían. Mientras hablaban, Diddy observó que el teléfono de Abraham no dejaba de sonar. Las interrupciones eran constantes. Siempre había alguien que necesitaba algo, alguien con un problema que Abraham debía resolver. Y fue entonces cuando Didi comenzó a posicionarse como la solución. Le dijo que podía ayudarlo, que podía encargarse de ciertas cosas, que podía filtrar personas, que podía ayudarlo a recuperar el dinero que le debía. Y honestamente, aquello probablemente sonó como música para los oídos de Abraham. Comenzaron a hablar más y a verse más. Y poco a poco, Didi empezó a convertirse en una presencia constante en su vida. Y Abraham comenzó a confiar en ella. Lo que Abraham no sabía era que cuando los investigadores más tarde comenzaron a revisar el pasado de Didi, encontraron una historia muy diferente a la imagen que ella proyectaba. Porque Didi no era solamente una empresaria exitosa. Había antecedentes y casi todos tenían algo en común. Dinero. Desde joven, según personas que la conocieron, Didi estaba obsesionada con la apariencia al éxito. Le avergonzaba ser pobre. Le avergonzaba que otras personas vieran que su familia tenía dificultades económicas. quería desesperadamente proyectar una imagen de prosperidad. Incluso cuando la realidad era muy diferente con los años, esa obsesión se fue convirtiendo en algo más preocupante porque comenzaron a aparecer problemas financieros, comenzaron a aparecer deudas, demandas, acusaciones de fraude. Y uno de los episodios más extraños ocurrió años antes de conocer a Brown. Según las investigaciones, es que Diddy llegó a inventar un secuestro donde aseguró haber sido atacada Y eventualmente las autoridades concluyeron que todo había sido fabricado, que lo hizo por dinero. Y cuando uno mira hacia atrás y ve todo eso junto, no es fácil preguntarse si de verdad Didi vio a Abraham como un amigo o vio algo más. porque para el año 2008, cuando comenzó a acercarse a él, Abraham todavía tenía suficiente dinero como para llamar la atención de alguien con problemas económicos constantes. Y mientras Abraham pensaba que había encontrado una persona que finalmente quería ayudarlo, Tiri parecía estar encontrando exactamente lo que llevaba años buscando. Ahora, aquí es que la historia se pone un poco preocupante, porque mientras Abraham pensaba que estaba ganando una aliada, en realidad estaba entregando todo acceso a sus finanzas, a sus documentos, asuntos personales y a decisiones importantes. Didi cada vez tenía más acceso, más influencia, más control, más información. Sabía quién le debía dinero a Abraham, sabía dónde estaban sus propiedades, cómo funcionaban sus cuentas, sabía qué personas formaban parte de su círculo cercano y poco a poco ella se puso como la persona, la única persona que realmente entendía a Abraham, la única persona que realmente estaba de su lado, la única que no quería aprovecharse de él y desafortunadamente Las cosas estaban a punto de empeorar todavía más. Y para entonces Abraham ya no tenía 17 millones de dólares, ni 12, ni siquiera 10. De hecho, investigaciones distintas posteriores estimarían que gran parte de su fortuna ya había desaparecido. Millones y millones de dólares. Y Abraham estaba desesperado por evitar que lo poco que le quedaba se siguiera desapareciendo. Por eso cuando Didi le decía, déjame ayudarte, él la escuchaba. Cuando le decía a esa persona, se está aprovechando Hablando de ti, él la escuchaba. Cuando le decía necesitas alejarte de toda esta gente, él también la escuchaba y poco a poco empezó a ocurrir lo que muchas personas notarían después. Abraham comenzó a aislarse, no completamente, pero sí gradualmente, como si Didi estuviera construyendo una pared entre él y el resto del mundo. Y quizás lo más peligroso es que Abraham probablemente pensaba que estaba recuperando el control cuando en realidad estaba perdiéndolo porque mientras Abraham se alejaba cada vez más de sus familiares, de sus amistades antiguas, la persona que más espacio ocupaba en su vida precisamente era Didi Moore. Muchos sentían que Didi siempre estaba a su alrededor como una especie de intermediaria y cada vez era más complicado llegar directamente a Abraham. Abril
La Desaparición Que Nadie Entiende
SPEAKER_04de 2009 sería el mes que cambiaría todo el rumbo de esta historia, esa es la última etapa conocida de la vida de Abraham Shakespeare. Durante esos días, Abraham todavía fue visto por algunas personas. Todavía hablaba con gente, todavía realizaba ciertas actividades normales. Pero algo estaba pasando, algo que nadie entendía completamente en ese momento. Y al principio, casi nadie se alarmó porque después de todo, Abraham llevaba años diciendo que quería escapar. Y durante las primeras semanas, la explicación parecía lógica. Pero algo extraño ocurría después. paralelo con la desaparición de Abraham. Y es que algunas personas comenzaron a decir que habían hablado con Abraham, que él estaba bien, que estaba viajando, que simplemente quería estar solo, la gente empezó a sentir que algo estaba mal, muy mal. Pero todavía nadie imaginaba hasta qué punto. Una de las primeras personas que empezó a sentir que algo no cuadraba fue Greg Smith. Greg había sido una de las personas que realmente parecían preocuparse por Abraham sin estar detrás de su dinero. De hecho, Abraham incluso había llegado a ayudarlo económicamente cuando tuvo problemas con su hipoteca, pero Greg era diferente. A diferencia de muchos otros, él intentaba devolverle el dinero. Y cuando dejó de saber de Abraham, algo no le cuadró. Y honestamente, si no fuera por Greg, es posible que esta historia hubiera tomado muchísimo tiempo para resolverse. Porque mientras algunas personas creían que Abraham simplemente necesitaba necesitaba espacio, Greg conocía demasiado bien a su amigo. Greg tenía una barbería en Lakeland y Abraham pasaba por allí con frecuencia. Ellos solían hablar, pasaban tiempo juntos y su amistad no era superficial. No era una de esas personas que aparecieron después de la lotería. Greg conocía a Abraham desde mucho antes y por eso comenzó a notar cosas que quizás otros pasaron por alto. Y una de estas cosas era la forma que Abraham supuestamente estaba comunicándose. Por porque de repente todos eran mensajes de texto y eso no era normal. Abraham prefería llamar siempre. Greg decía que aquellos mensajes parecían escritos por otra persona y mientras más pasaba el tiempo, más convencido estaba de que algo andaba mal. Pero hubo un mensaje en particular que le llamó la atención a Greg y que encendió todas las alarmas. Greg le envió un mensaje de texto pidiéndole que lo llamara y él recibió una respuesta diciendo que estaba en un crucero, que necesitaba alejarse y que regresaría pronto. Ahora, para cualquiera eso puede sonar normal, pero para Greg no. porque él conocía las limitaciones educativas de Abraham. Era como leer una carta escrita por alguien intentando imitar una firma. Se parece, pero no es igual. Y mientras la preocupación empezaba a crecer, llegaron a comenzar otros mensajes de texto, mensajes que supuestamente eran de Abraham, donde decía que estaba bien, explicaba que necesitaba tiempo y pedía que dejaran de buscarlo y prometía que regresaría cuando estuviera listo. Abraham no era una persona de escribirme mensajes especialmente largos. De hecho, como mencioné al principio de la historia y como Craig se dio cuenta, él no sabía realmente leer y escribir. Por eso era mucho más cómodo, mucho más natural cuando él hablaba por teléfono. Abraham era muy cercano a ciertas personas de su familia, especialmente a su mamá, y aunque podía desaparecer por unos días, podía irse de viaje, podía encerrarse en sí mismo cuando estaba deprimido, lo que no hacía era desaparecer completamente sin llamar, sin dar señales y sin decir nada durante semanas. Eso tampoco era normal. Y aunque seguían llegando estos mensajes raros y cuentos de que estaba bien, las personas que realmente lo conocían no quedaban convencidos. Finalmente, el 9 de noviembre de 2009, su primo Cedric fue al sheriff del condado de Polk y reportó oficialmente que Abraham Shakespeare estaba desaparecido. Y muy rápido apareció el nombre de una tal amiga que estaba ayudando Abraham. Y esta mujer era Didi Moore. Los detectives comenzaron a revisar registros telefónicos, movimientos financieros, comenzaron a hablar con familiares, con amigos, con vecinos, con cualquier persona que hubiera tenido contacto reciente con Abraham. Pero nadie lo había visto. No había alguien confiable, verificable o alguien que pudiera demostrarlo. Todos parecían haber escuchado algo de él. Parecían conocer a alguien que sabía algo, pero nadie podía poner a Abraham frente a ellos. Y cuando una persona desaparece voluntariamente, normalmente deja algún rastro. Usa dinero, hace llamadas, utiliza tarjetas, viaja, aparece en alguna parte. Pero Abraham parecía haberse evaporado. Y para los investigadores, eso empezó a encender todas las alarmas. Ahora estaban investigando la posibilidad de que algo mucho peor hubiera ocurrido. Y mientras los investigadores analizaban los registros telefónicos, descubrieron otro detalle que fue inquietante para ellos. Y es que los teléfonos de Abraham y de Didi parecían estar moviéndose juntos. Aparecían en los mismos lugares al mismo tiempo. Y eso comenzó a levantar sospechas porque si Abraham de verdad estaba viajando o si estaba escondido o si estaba viviendo una nueva vida, ¿por qué su teléfono parecía permanecer tan cerca del de Didi? Los investigadores empezaron a preguntarse, ¿y si Abraham no está usando ese teléfono? ¿Y si era otra persona haciendo que lo estaba haciendo? Y de repente muchas cosas empezaron a tener sentido. Mientras tanto, Didi seguía mostrándose cooperadora, seguía hablando con la prensa, seguía insistiendo en que Abraham estaba vivo. Seguía presentándose como una amiga preocupada y es que es donde aparece una pieza que después sería importantísima para la investigación. Y esto es un video porque Didi grabó una entrevista con Abraham, una que más adelante ya le mostraría a la policía. Y cuando uno analiza ese video hoy, sabiendo cómo termina esta historia, resulta bastante inquietante. En las imágenes aparece Abraham hablando de su situación, hablando de dinero, de la gente que con Constantemente le pedía ayuda y del agotamiento que sentía y en varios momentos hasta parece resignado. Y según Didier, aquella conversación demostraba que Abraham estaba pensando en irse porque ella llevaba tiempo metiéndole excusas a la
SPEAKER_02gente. ¿Te cansas de que la gente te pida dinero todo el tiempo, Abe? Dime
SPEAKER_03tu opinión sobre eso. Me cansé un año atrás.
SPEAKER_02Estás listo para empezar
SPEAKER_03a vivir tu
SPEAKER_02vida, ¿eh?
UNKNOWNSí.
SPEAKER_02So where
SPEAKER_03do you want to go
SPEAKER_02to? It don't matter to me. I'm not a picky person.
UNKNOWNCalifornia?
SPEAKER_03You want a foreign
SPEAKER_02country? Cozumel? Yep. Well, how
SPEAKER_03do you like... Are you going to miss your home? Yep, I miss it, but life goes on.
SPEAKER_04Decía que Abraham quería desaparecer un tiempo, que quería alejarse de todo, y si ese era el plan, funcionó durante un tiempo. Pero los investigadores comenzaron a verlo desde otro ángulo, porque cuando observaron ese video con detenimiento, surgió una pregunta. Y si aquello no era una explicación, y si era una preparación, porque una persona que planea desaparecer voluntariamente no suele dejar tantas preguntas sin responder. Pero una persona que quiere convencer al mundo de que alguien desapareció voluntariamente si podría beneficiarse de algo así. Y esa idea empezó a crecer dentro de la investigación.
Llamadas Falsas Y Mentiras Pagadas
SPEAKER_04Mientras tanto, Diddy parecía cada vez más nerviosa, más errática, más desesperada para controlar la narrativa. Mi gente, esta historia es larguísima. Yo, es larga, pero de por sí es mucho más larga. Si ustedes quieren buscar en YouTube, hay muchos canales en inglés que te cuentan la historia que es como tres horas larga. Justo cuando las sospechas comenzaban a centrarse cada vez más en Diddy Moore, alguien como de un error. Un error que iba a cambiar toda la investigación porque una cosa es fingir que alguien está vivo y otra muy distinta es mantener esa mentira durante meses sin que se derrumbe. Y ese error llegó disfrazado de algo que en teoría debía tranquilizarlos a todos. Y esto fue una llamada telefónica. Mientras familiares y amigos seguían preguntándose dónde estaba Abraham, su madre Elizabeth, recibió una llamada que parecía resolver todas las dudas. Del otro lado de la línea, una voz masculina le decía que estaba bien, que no se preocupara, que pronto regresaría. Y por unos segundos, Elizabeth sintió el alivio que cualquier madre sentiría después de meses sin saber de su hijo. Pero la conversación La conversación fue extraña. Cuando ella le comenzó a hacer preguntas, la llamada se volvió incómoda, la persona parecía tener prisa, evitó detalles, parecía querer terminar la conversación lo más rápido posible y colgó. Los investigadores decidieron rastrear la llamada y ahí fue cuando todo empezó a deslumbarse. Y una cosa es que cuando esa llamada ocurrió, Didi había sacado a la mamá de Abraham a comer. O sea, ellas estaban juntas cuando esa llamada ocurrió después de tantos meses que ella no había escuchado absolutamente nada de Abraham. Esa llamada no había salido de otro estado cuando la rastrearon los policías. No había salido de otro país, ni de un crucero, ni de un lugar misterioso. La llamada había salido de Lakeland. Y peor aún, cuando siguieron la pista descubrieron que quien había realizado la llamada no era Abraham. Era Greg Smith. El mismo Greg, el amigo de Abraham, que llevaba meses diciendo que estaba preocupado por su amigo, que conocía a Abraham desde antes de la lotería, él mismo que parecía estar intentando averiguar qué había pasado. Naturalmente, los investigadores pensaron que acababan de encontrar a otro sospechoso, porque si Greg estaba fingiendo ser Abraham, ¿qué más estaba ocultando? Lo sentaron frente a ellos y comenzaron a hacerle preguntas, y para sorpresa de todos, Greg prácticamente se vino abajo de inmediato, no intentando No intentó inventar historias ni intentó buscar excusas. Simplemente admitió que sí, que él había hecho la llamada que había fingido ser Abraham y explicó por qué. Según Greg, una mujer le había pedido que hiciera esa llamada y le pagó. para que las realizara. Una mujer que insistía que esa llamada le iba a dar tranquilidad a la familia de Abraham, que decía estar ayudando a Abraham y que parecía estar detrás de todo. ¿Quién se imagina ustedes que era esa mujer? Diddy Moore. Y esto era importante, porque ya no eran solo rumores, sospechas o intuiciones. Ahora los detectives tenían algo concreto. Y fue en ese momento cuando los detectives decidieron que ya no podían seguir esperando. Necesitaban acercarse, necesitaban escucharla, necesitaban escucharla hablar cuando creyera que nadie la estaba observando. Necesitaban a alguien de confianza dentro de su círculo y la persona perfecta resultó ser Greg Smith. Y Greg aceptó colaborar con la policía. Y honestamente es que es donde esta historia se vuelve todo una locura porque Greg, Sabía que algo no estaba bien desde el principio, había visto demasiadas inconsistencias, había escuchado demasiadas historias diferentes y estaba dispuesto a ayudar a descubrir la verdad. Lo que Diddy no sabía era que cada conversación futura podía estar siendo grabada. Y para más decirle, Greg era de unas personas que siempre tomaba Red Bull. Y él inventó algo en la lata para ponerle un micrófono para que la policía pudiera escuchar porque siempre todo el tiempo estaba tomándose ese Red Bull. Lo que Diddy no sabía era que cada historia inventada podía terminar en manos de los investigadores y la red empezaba a cerrarse sin que ella lo notara. Las historias parecían fabricadas como si alguien estuviera intentando mantener viva la ilusión de que Abraham seguía por ahí. Y cuando comenzaron a presionar a otras personas cercanas al caso, aparecieron más mentiras. El primo de Abraham, quien fue quien los reportó como desaparecidos, Cedric Adams, llevaba tiempo asegurando que él hablaba frecuentemente con Abraham, que decía que Abraham estaba bien, que regresaría, que no había motivo para ellos preocuparse, hasta que finalmente admitió que todo era mentira. Cedric también había recibido dinero y había ayudado a mantener la historia Y otra vez, mi gente, apareció el nombre de Didi Moore. Para ese momento, los investigadores ya no estaban intentando determinar si Didi sabía algo. La pregunta había cambiado. Ahora intentaban descubrir cuánto sabía ella. Y aquí los investigadores empezaron a preguntarse que si Abraham seguía vivo, ¿por qué otras personas estaban controlando tanto su dinero? ¿Por qué otras personas estaban tomando decisiones por él? ¿Por qué otras personas estaban explicando constantemente dónde estaba? Y sobre todo, ¿por qué nadie podía verlo? Y mientras más tiempo transcurría, más difícil era sostener la historia ya que Abraham simplemente necesitaba unas vacaciones. La verdad es que la investigación estaba acercándose rápidamente a un punto de no retorno porque Jiri había logrado controlar la narrativa durante mucho tiempo, pero las mentiras tienen un problema. Necesitan mantenimiento constante. Hay que alimentarlas, hay que protegerlas, hay que crear nuevas mentiras para sostener las anteriores. Y tarde o temprano alguien se equivoca, alguien habla demasiado, alguien dice demasiado, alguien revela algo que no debería saber. Y eso fue exactamente lo que estaba a punto de ocurrir. Porque sin darse cuenta, Diddy iba a comenzar a hablar sobre una historia bien específica que terminaría llevándolos exactamente al lugar donde Abraham había estado todo este tiempo. Y lo increíble es que los detectives ni siquiera estaban buscando una confesión en ese momento. Lo que estaban buscando era una contradicción, un error, algo que les permitiera separar la verdad de todas las historias que Didi llevaba meses contando, porque para este punto ya habían escuchado de todo. Que Abraham estaba viajando, que estaba escondido, que estaba enfermo, que estaba recibiendo tratamiento médico, que estaba escapando de problemas legales, huyendo de personas peligrosas, reconstruyendo su vida en otro lugar. Y cada vez que una historia comenzaba a caerse, aparecía una nueva. Para este momento, Greg estaba viendo algo que la mayoría de la gente todavía no veía. Estaba viendo el miedo. No el miedo de una amiga preocupada, sino el miedo de alguien que siente que está perdiendo el control. Las conversaciones entre ambos comenzaron a cambiar. Diddy ya no sonaba tranquila, no sonaba confiada. Sonaba nerviosa, paranoica. Y hay una ocasión en un hotel en el que ellos fueron, que esta mujer estaba completamente vestida en un Tyvek suit, un suit blanco con guantes que tenía para ella, para Greg, para que nadie supiera que ellos se encontraron allí. Estaba obsesionada con lo que la policía sabía o no sabía, obsesionada con quién estaba hablando con quién, con la posibilidad de que alguien los estuviera vigilando. Y cuando una persona inocente se siente observada, normalmente se molesta. Cuando una persona culpable se siente observada, entra en pánico. Pero Greg siguió acercándose, siguió escuchando, siguió ganándose su confianza y poco a poco empezó a empujar conversaciones hacia un tema específico.
La Trampa Del Encubierto
SPEAKER_04¿Qué había pasado realmente con Abraham? Y aquí surgió otra idea, una que realmente parece sacada de una película, mi gente, porque Greg se inventó la historia de un hombre que supuestamente estaba a punto de pasar décadas en prisión. Alguien que podría asumir la responsabilidad por el desvivimiento de Abraham a cambio de dinero para su familia. Esto hoy suena absurdo, pero lo importante no era el plan. Lo importante era observar cómo reaccionaba Diddy y su reacción fue inmediata. Ella no se horrorizó, no se molestó, no dijo, estás loco, ¿cómo vamos a hacer eso? No dijo que Abraham seguía vivo. Lo que hizo fue empezar a discutir detalles. Esto llamó la atención de los investigadores, porque si tú crees que una persona está viva, tú no te sientas a negociar cómo alguien podría asumir la culpa de su desvivimiento. Pero Diddy sí lo hizo, y mientras más hablaba, Más empezaba a revelar, más bajaba la guardia, más comenzaba a hablar como alguien que sabía exactamente lo que había ocurrido. Lo que ella no sabía era que el supuesto preso dispuesto a asumir la culpa no era un preso. sino que era un agente encubierto. Cuando Didi se sentó con él, pensó que estaba hablando con alguien que la iba a ayudar, que le iba a sacar el problema de encima, alguien que podía llevarse la responsabilidad, pero en realidad estaba sentada frente a una persona entrenada para escuchar. Y escuchar fue exactamente lo que hizo este hombre. Sin presionarla, la dejó hablar, y Didi habló mucho, demasiado, hasta que finalmente dijo algo, que lo cambió todo. Ya no estaba hablando de lo que creía que había pasado, estaba hablando de dónde estaba Abraham. Y cuando comenzó a describir el lugar, los investigadores supieron que estaban escuchando algo importante. Diddy explicó que Abraham estaba enterrado en una propiedad relacionada con ella. Detalles que una persona inocente difícilmente tendría. Terrenos específicos, ubicaciones específicas, como si estuviera guiando a la policía sin darse cuenta. Y estos detalles levantaron las alarmas porque cómo ella sabía eso, cómo llegó a esa conclusión, quién se lo dijo y por qué parece estar tan segura. La investigación estaba acercándose rápido rápidamente al momento más importante del caso, porque una vez los detectives pusieran una pala en ese terreno, ya no importaría ninguna historia, ningún mensaje de texto, ninguna llamada, ningún rumor. La tierra iba a decir la verdad, y la verdad llevaba meses enterrada esperando ser encontrada.
La Losa De Concreto En Plant City
SPEAKER_04La investigación empezó a moverse hacia una propiedad en Plant City. Los detectives comenzaron a reconstruir todo lo ocurrido alrededor de esa propiedad. Quién había estado allí, qué trabajos habían realizado, qué modificaciones se habían hecho. Y mientras reconstruían la cronología, apareció un detalle particularmente inquietante. Y mientras todo eso ocurría, Didi seguía creyendo que estaba controlando la situación, que le llevaba la delantera a la policía, que ella podía explicar cualquier cosa. Para el 25 de enero de 2010, la trampa ya había dado resultado. Didi había dado detalles suficientes para dirigirlos al lugar donde Abraham estaba enterrado. Y mientras tanto, equipos de investigación se dirigieron a la propiedad y lo que encontraron allí fue tan escalofriante como laborioso. No se trataba simplemente de una excavación. Había una enorme losa de concreto, cientos de pies cuadrados de concreto. Tuvieron que romperla, retirarla, excavar cuidadosamente y seguir descendiendo más y más profundo hasta que finalmente encontraron algo que parecía una tumba. En ese momento todos sabían lo que probablemente había debajo, pero nadie quería decirlo todavía en voz alta. Y la excavación, Continuó durante días, la familia esperaba respuestas, Lakeland esperaba respuestas y finalmente llegaron. Debajo de aquella losa estaba Abraham Shakespeare, el hombre que había ganado 30 millones de dólares, que había ayudado a medio mundo, el hombre que había pasado meses siendo presentado como alguien que simplemente quería desaparecer. Nunca se había ido a ningún lado, había estado allí todo ese tiempo enterrado. Mientras otras personas enviaban mensajes desde su teléfono, hacían llamadas fingiendo que seguía vivo e inventaban historias para retrasar lo inevitable. Y cuando los forenses comenzaron a examinar los restos, la situación para Didi se volvió todavía peor porque ahora tenían evidencia y tristemente los restos desaparecieron. Eran los de Abraham Shakespeare. Y las investigaciones determinaron que había recibido disparos en el pecho. El 2 de febrero de 2010, Doris Diddy Moore fue arrestada. Y mientras más profundizaban los investigadores, más clara se volvía la pregunta de por qué. ¿Cuál era el motivo? Y para encontrar la respuesta, siguieron el rastro del dinero. Los fiscales alegaron que Didi había utilizado dinero vinculado a Abraham para comprar bienes. Ella compró carros, ella compró casas, ella pagó deudas. todo para su familia y mantuvo un estilo de vida que no correspondía con sus ingresos reales. Pero eso no era lo grave. Lo más grave era que, según la teoría de la fiscalía, Abraham había comenzado a darse cuenta. Y eso cambia todo porque durante mucho tiempo Abraham había confiado en ella, le permitió que se acercara a sus asuntos financieros. Ella se convirtió en su confidente, en su asesora de bienes. Pero Abraham comenzó a hacerle preguntas que ella no quería responder. La fiscalía presentó presentó una imagen muy distinta a la Didi que había inventado vender durante años. No la de una amiga preocupada, no la de una protectora, no la de una mujer intentando ayudar a un hombre abrumado por la fama, sino la de alguien que identificó una oportunidad, una oportunidad millonaria. Una oportunidad representada por un hombre sencillo, generoso, emocionalmente agotado y cada vez más aislado. Un hombre que confiaba demasiado y esa confianza terminó no costándole la vida. Durante el juicio, los fiscales argumentaron que el video donde Abraham hablaba sobre querer alejarse de la gente no era una casualidad. Era parte del plan. Porque piénsalo, si más adelante alguien desaparece, ¿qué mejor evidencia que un video donde esa misma persona dice que está cansada y quiere irse? Era perfecto. Y durante un tiempo funcionó. Funcionó con amigos, con conocidos, con la comunidad, pero no funcionó con los detectives porque las pruebas comenzaron a acumularse. Después de escuchar semanas de testimonios, revisar pruebas y analizar la enorme cantidad de evidencia acumulada, el jurado tomó una decisión. Judy Moore fue declarada culpable de asesinato. en primer grado y ahora enfrentaba una realidad que ya no podía manipular. La sentencia fue cadena perpetua sin la posibilidad a libertad condicional.
Veredicto Y La Lección Final
SPEAKER_04Y así terminó el caso legalmente, pero honestamente para mí la parte más impactante de esta historia no es el juicio, ni siquiera es el asesinato. Es algo que Abraham dijo mucho antes de desaparecer, porque según las personas cercanas y de todo lo que ocurrió, Abraham llegó a decir que deseaba volver al día Antes de ganar la lotería. Y eso es fuerte mi gente. Porque estábamos hablando de un hombre. Que había vivido pobreza. Un hombre que había trabajado toda su vida. Que recibió millones de dólares. y aún así llegó a la conclusión de que la paz que tenía antes valía más que todo ese dinero. Y ahí es donde esta historia deja de ser solamente un caso criminal y se convierte en una advertencia, mi gente, porque la mayoría de nosotros pensamos que los problemas empiezan cuando falta dinero, pero pocas veces hablamos de que los problemas aparecen cuando llega demasiado. Y Abraham Shakespeare terminó descubriendo algo que muy pocas personas aprenden de una forma tan brutal, que el dinero puede comprar una casa, puede comprarte carros, viajes, comodidad, pero no puede comprarte lealtad, no puede comprarte amistades reales y definitivamente no puede enseñarte quién está a tu lado por amor y quién está esperando su turno para sacar algo de ti. Porque todos entendemos el sueño, todos entendemos la fantasía. Si me gano, la lotería es una frase que prácticamente todos hemos dicho alguna vez, pero muy pocas personas piensan en todo lo que viene después, porque ganar dinero Y administrar dinero son cosas diferentes. Y protegerte cuando el mundo descubre si tienes dinero es otra historia completamente distinta. Abraham era un hombre bueno, generoso, bondadoso, que compartió su dinero, algo que no tenía la obligación de hacer, pero nunca pudo disfrutar la victoria. Déjenme saber en los comentarios qué opinan ustedes si mañana te ganaras 30 millones de dólares. ¿Se lo dirías a alguien? Porque después de esta historia, yo no estoy segura de que se lo diría a nadie. Que en paz descanse Abraham Shakespeare. Gracias por acompañarme, mi gente. Los quiero mucho. Nos vemos en el próximo episodio. Delitos de sangre.
UNKNOWNBye.
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